El Espíritu Es El que da Vida

El Pastor Gabriel Acero compartió con nosotros esta palabra llena de poder y de vida. Te invitamos a escucharla atentamente y sobre todo, a ponerla en práctica, pues seguramente tu vida y la vida de tus seres amados serán transformadas por ella.
Solamente Dios puede dar vida y su máxima creación es el hombre. Lo hizo semejante a Él, un espíritu, pero con un cuerpo, es decir, un espíritu parlante. No solamente un cuerpo que habla, como podría ser el caso de un perico, sino un espíritu que puede hablar en esta tierra.

Génesis 2.7. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Después de ser creado, Dios le dio una instrucción al hombre:

Génesis 2.17. Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Al desobedecer, el hombre recibió la revelación del bien y el mal, y ello le trajo temor y muerte. Perdió sus derechos de hijo y la autoridad que Dios le había dado sobre toda la creación.
Jesús vino a la tierra a hacer lo que Adán debió haber hecho:

Gálatas 4.4-5. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

Juan 3:34 Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida.

Jesús dejó de hablar las cosas del mundo, para hablar las palabras de Dios, vino a mostrarnos la vida del reino.
Así como Jesús, ahora nosotros tenemos que hablar las palabras del Padre.
Nuestro fracaso es que hacemos las cosas para las cuales no fuimos creados.

Juan 5.20-21. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.21 Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.

Tenemos la palabra del Padre en nuestra boca, palabras de vida, pues el Padre que mora en nosotros es el que da vida.

Juan 14:23. Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

Adán no sabía vivir en maldición, nosotros si sabemos pues hemos vivido por largo tiempo en maldición, aunque no fuimos creados para ello. La enfermedad es una maldición, es la perversión de la sanidad. La pobreza es una maldición, es la perversión de la prosperidad. El hombre perdió la bendición y empezó a vivir en la maldición. Pero el Señor Jesús nos regresó la bendición del Edén, la bendición de Abraham. Para vivirlas debemos hablar lo que Dios habla y el Padre hará las obras. Debemos meter la palabra de Dios al centro de nuestro ser y aplicarla a la vida cotidiana.

Juan 6.63. El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
Solo El Señor da vida.

Jesús nos capacitó para vivir en la bendición, nos hizo aptos para recibir la herencia… Somos de otro reino, somos del cielo. Solo nos falta aprender a hablar el lenguaje del reino, que la palabra de Dios sea concebida en nuestro interior y la hablemos para que el Padre haga las obras.

Proverbios 4.20-22. Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. 21 No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; 22 Porque son vida a los que las hallan,Y medicina a todo su cuerpo.