ARRAIGADOS EN CRISTO – PASTOR JOSÉ MAYORQUÍN


Este domingo nos visitó desde Tijuana el pastor José Mayorquín, de las iglesias La Roca Tijuana y La Roca San Diego. Nos trajo este interesante tema, que es totalmente práctico y muy efectivo para tu crecimiento integral. Escúchalo con atención ya que serás muy bendecido con esta palabra.

Ser una persona con raíces es ser una persona estable.

La raíz es una parte muy importante de la planta, ya que es el medio a través del cual la planta cosecha nutrientes y agua, necesarios para su desarrollo. Además de ayudar a anclar la planta en la tierra para no ser fácilmente desarraigada. La raíz ayuda a la planta a soportar sequía. 

La importancia de nuestras raíces en Dios: En Él recibimos todo lo que nuestra vida necesita. Obtenemos firmeza para permanecer fieles y ser estables en todo, Él es la fuente de fidelidad y solidez en nuestra vida. Dios nos alimenta con su Palabra y su presencia. Dios es la ayuda perfecta en tiempos de dificultad. Ser una persona con raíces es ser una persona estable.

Estar arraigado en Dios nos da: Estabilidad espiritual, moral y emocional. 

  • Estabilidad moral. 
  • Estabilidad emocional.

Dios quiere que hagamos raíces en Él, en:

  1. Nuestra Fe.
  2. Nuestra esperanza.
  3. Nuestra expectativa
  4. Nuestro futuro

Dios nos ha llamado a ser personas que echan raíces. Si algo nos da arraigo, es nuestra fe en Dios. Hay gente que no pone su fe en Dios, la pone en amistades, en familiares, en la economía, un negocio o trabajo, etc. Pero todas estas cosas son inciertas. En cambio, Dios permanece, siempre es el mismo y somos establecidos en su presencia.

Salmos 102.24. Por eso dije: No me lleves, Dios mío, a la mitad de mi vida; tú permaneces por todas las generaciones. 25 En el principio tú afirmaste la tierra, y los cielos son la obra de tus manos. 26 Ellos perecerán, pero tú permaneces. Todos ellos se desgastarán como un vestido. Y como ropa los cambiarás, y los dejarás de lado.27 Pero tú eres siempre el mismo, y tus años no tienen fin. 28 Los hijos de tus siervos se establecerán, y sus descendientes habitarán en tu presencia. NVI