Perfume de tu oración

Perfume de tu oración

El Padre dice hoy, no hay una oración que me ofrezcas que mis ángeles no estén esperando. El perfume de tu oración ministra a mi Espíritu y hace que los dinteles y postes de la puerta de la sala de mi trono humeen y vibren con la resonancia de mi gloria moviéndose para actuar en tu nombre. Cuando tus oraciones salen de tus labios, mis ángeles las recogen y las ofrecen como brasas vivientes en el altar del incienso delante de mi trono. Deja que siempre sean un olor grato en mi nariz. Elimina de la fragancia de tu oración el penetrante olor de la incredulidad y el acre aroma de la murmuración o la queja. Deja que la adoración y la alabanza estén en tus oraciones como dulce casia y mirra, porque amado, Yo me deleito en experimentar tu oración continua y llena de tu corazón.

Conoce siempre que ningún deseo o necesidad expresado de tus labios se considera casual o innecesario en mi presencia. Como lo hicieron con las oraciones de Daniel, los ángeles que atienden tu vida vendrán por tus palabras y las llevarán a mi altar. Allí me ministran y luego serán arrojadas como carbones encendidos a la tierra donde habrá relámpagos y terremotos en el Espíritu mientras muevo cielo y tierra para responder a tu petición. Así como Yo moví el reloj de sol gradualmente para Ezequías, cambiaré el funcionamiento interno del cosmos para responder al más leve grito de fe de tus labios. Recibe hoy la respuesta y la aprobación del cielo. Ora siempre con toda oración, intercesión y súplica. Al hacerlo, cumple el ministerio sacerdotal que se te ha asignado como asistente en mi altar en la gloria, y serás recompensado.

-RW

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