¿CÓMO NOS PODA?

El Señor les dice a sus discípulos en Juan 15. 3. Ya ustedes están limpios por la palabra que les he hablado. La Palabra es la espada que nos poda, nos limpia, nos renueva. El Espíritu Santo nos convence de pecado, nos guía a la verdad y nos da la fuerza para morir a todo lo infructuoso.

Hebreos 4. 12-13.

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Tenemos que permanecer en su Palabra, es decir meternos a la Biblia bajo la guianza del Espíritu Santo para que nos inspire y nos motive cada día a actuar conforme a lo que nos dice. Ábrela y leela diariamente. Activa un plan de lectura y meditación diaria de la Palabra. Si no te ves al espejo continuamente, en dos semanas ya te salieron bigotes, barbas y vellos que hay que eliminar.

2 Corintios 3. 18.

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

Padre, solamente tú eres digno de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas. Reconozco que mi vida te pertenece y existo solamente para complacerte, tú eres mi Señor y me someto a tu voluntad en adoración. Perdóname por haber vivido en desacuerdo con tu palabra, menospreciándola y alejado de tu camino de santidad. Te pido que hoy venga un rompimiento con el mundo y una nueva relación contigo y con tu palabra sea establecida. Poda toda rama inútil de amor al dinero, ambiciones personales, de culto al yo humano, para que las ramas fructíferas de la vida espiritual victoriosa crezcan y den fruto al 30, al 60 al ciento por cada palabra tuya que ha sido sembrada  y regada por la revelación de tu Espíritu Santo en mi corazón, en el nombre de Jesús, amén.

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