JUEVES. POR TU PACTO

Jesús y sus discípulos prepararon el cordero pascual y cenaron juntos. Les compartió palabras de gran trascendencia sobre el nuevo pacto en su Sangre, e intercedió por ellos.

Lucas 22. 19-20.

Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. 20De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.

Lucas 22.42.

Después de la cena fue al huerto de Getsemaní, donde el Señor Jesús oró hasta el punto de la agonía, sabiendo lo que estaba por venir.

diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Jesús se hizo obediente hasta la muerte y entregó su voluntad al Padre en Getsemaní. Sus discípulos más cercanos se quedaron dormidos. Jesús sabía que lo que lograría en la cruz superaría con creces su sufrimiento presente.

Esa noche, más tarde, Jesús fue traicionado y arrestado. Juzgado por Anás, Caifás y por otros líderes religiosos. Jesús fue humillado, despreciado y convertido en el hazmerreír previo a experimentar el peor dolor imaginable en la cruz: la separación de Dios su Padre.

Padre, gracias porque estableciste un pacto eterno conmigo. Un pacto no hecho con sangre de corderos, sino con la sangre preciosa del Cordero Inmolado, de tu propio Hijo, de Jesucristo. Por tu pacto ahora tengo una herencia, tú eres mi herencia y yo soy tu herencia. Todo lo tuyo me pertenece y toda mi vida te pertenece. Gracias porque al recordar tu muerte y resurrección en la Santa Cena, mi espíritu, mi alma y mi cuerpo recuerdan este pacto por el cual ahora soy salvo, libre, sano, próspero, tengo paz contigo, con mi prójimo y tengo todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. Me has hecho tu hijo, tu heredero y coheredero juntamente con Cristo. Por tu pacto me has hecho rey y sacerdote. Hoy te exalto y te adoro con todo mi corazón. En el nombre de Jesús, amén.

Comentarios Facebook