SIN DUDAR

El Señor quiere levantar hombres y mujeres libres, que tengan su gozo y alegría en el corazón; que reciban su Paternidad y no tengan duda de que Dios es bueno:

Salmos 107.1-2.

Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia. 2 Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo.

No dudemos que es el amor de Dios y su bondad lo que nos sostiene cada día. Si no fuera por su amor incondicional, por su amor sin restricciones, sin límite, por ese amor que atraviesa todo argumento, toda necedad, todo miedo, todo rechazo e inseguridad; no tendríamos remedio.

Su paternidad no es una teoría, es una experiencia con el Padre y su amor que nos consuela, que no culpa, que no rechaza. Podemos ir a sentarnos en su regazo y ser lavados de todas nuestras formas y sabernos aceptados incondicionalmente.

Colosenses 2. 9-10.

Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,10y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

Padre, ¡gracias! Porque cada día me das la oportunidad de entrar en tu presencia y deleitarme en tus brazos incansables de amor. Perdona por haber creído que estabas enojado conmigo, cuando en tu palabra lo dices: así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré, porque nunca se apartará de ti mi misericordia, ni se quebratará el pacto de mi paz. Me olvidé que no es por mis méritos, sino por la obediencia de Jesús, mi hermano mayor, que abrió este camino hacia ti para mi, con su preciosa sangre. Gracias porque tú me devuelves lo que había perdido, me afirmas, me consuelas y me llenas con tu paz y seguridad. En el nombre de Jesús, amén.

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