DAR ES EL SELLO DE LOS HIJ@S DE DIOS

Dar, sin esperar nada a cambio, es la forma más pura de dar, es dar por amor. Por lo general damos esperando una recompensa, y eso es correcto, lo dice la Palabra.

Lucas 6. 38.

Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

La medida con la que damos es el resultado de lo que somos internamente. De ahí que la actitud del corazón hace la diferencia. Se puede dar con una actitud egoísta, dar por la fuerza o por obligación. Por lo general, a los niños les cuesta trabajo compartir. La actitud egoísta en los adultos puede ser “si tú me das, yo te doy”, “si me das mucho, te doy mucho”. En un matrimonio, si el amor permea en ambos, todo problema podrá ser solucionado con facilidad, porque estarán dispuestos a dar sin esperar nada a cambio. Veamos como pide el Señor que demos:

Romanos 12. 20-21.

 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

Padre, gracias porque ya me has dado un corazón nuevo, conforme al tuyo, que siente y late como el tuyo. Hoy me arrepiento de haber vivido en la codicia y en la avaricia, quita todo eso de mí y enséñame a vivir en la alegría de dar. ¡Tu reino es gozo! Hoy decido meterme en el gozo y la alegría de dar sin esperar recibir nada a cambio. Tú eres el Dios de toda gracia, haz que abunde en mi vida tu gracia, para que teniendo en todas las cosas lo suficiente, abunde para toda buena obra. ¡Tu reino es justicia! Que permanece para siempre. Y tu das y provees para mi multiplicación y provisión de los frutos de mi justicia. Para que pueda vivir dando con toda liberalidad y produciendo acciones de gracias a ti, mi bendito Padre amado, en el nombre de Jesús, amén.

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