LA CORAZA DE JUSTICIA

La coraza en tiempos del imperio romano era una pieza de hierro compuesta de peto y espaldar. Cubría el torax, el área donde se encuentran el corazón y los pulmones. En la Biblia se le llama también la coraza de la fe y el amor. Sabemos que la fe verdadera reside en el corazón y que el amor del Padre ha sido derramado a nuestros corazones por el Espíritu Santo.

La coraza nos protege de las acusaciones de satanás y nos recuerda que ya fuimos declarados “justos” ante Dios, por la fe en la obra redentora de su Hijo Jesucristo. Este es un tesoro que reside en el corazón del creyente y que hay que proteger.¡Ya no soy un injusto, soy un justo! La justicia de Cristo me salvó, no mi propia justicia!

1 Corintios 1. 30-31. Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; 31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

En el nombre de Jesús te agradezco Padre tu gracia y favor sobre mi vida. Reconozco y te pido perdón por toda injusticia cometida por mi , contra ti y contra los hombres. Espíritu Santo, enséñame a vivir y permanecer en la luz de Cristo. Hoy no estaré más desnudo, sin protección, me visto de tu armadura protectora para poder pelear la buena batalla de la fe, contra el pecado y contra satanás. Tú me creaste en justicia y santidad en la verdad, y el pecado me dejó desnudo, desprotegido, débil, avergonzado a merced del enemigo e incapaz de vencerlo. Pero ahora estoy revestido de tu justicia, de tu amor y de Cristo. ¡Soy más que vencedor y puedo vencerlo! amén.

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