EL ESPÍRITU SANTO ES TODO LO QUE JESÚS ES.

Juan 14. 15-17, 26.

Si me amáis, guardad mis mandamientos.16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

El Espíritu Santo ha venido a la tierra como una persona, y está dispuesto y espera hacer en nosotros todo lo que Jesús haría si estuviera aquí en la tierra. El Espíritu Santo vino con la autoridad, el poder y la capacidad de hacer que Jesucristo sea real, a todos los que creen.

Si tú ya has aceptado este hecho, y le has permitido actuar en tu vida, seguramente has experimentado sus poderosas obras. Y si no lo has hecho, hoy es el día de buscarle en oración y obediencia a la Palabra para que tome el mando de tu vida. Hoy es el día para que seas bautizado en su Espíritu Santo, lo único que tienes que hacer, es pedirlo.

Efesios 4. 30. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Padre, ¡bautízame hoy con tu Espíritu Santo! ¡Lléname de tu fuego! Mi corazón te anhela, más que al aire que respiro, más que ninguna otra cosa en este mundo. Quiero vivir en tu plenitud. Quiero hacer todas las cosas con tu sello, Espíritu de verdad, tú eres la verdad, tú eres el Espíritu del Padre, no quiero estar más al mando de mi vida, quiero que tú me guíes por el camino de buenas obras que tienes preparado para mí. ¡Hazme como Jesús es! Perdóname por contristarte, por apagarte, no quiero vivir en la emoción de ser lleno, sino en la realidad de tu llenura, de la dependencia de tu presencia. Te entrego todo deseo de justicia propia, de autocomplacencia, llévame al punto de no desear nada más que tu presencia transformadora en mi vida, llevando tu vida adondequiera que vaya, en el nombre de Jesús, amén.

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