ES POR GRACIA

Sabemos que nuestra SALVACIÓN ES POR GRACIA, por medio de la fe en la obra redentora de Jesucristo. La revelación del gran amor de Dios por nosotros, en la persona de su Hijo, tocó y transformó nuestro corazón, y lo seguirá haciendo por la eternidad.

Efesios 2.8-9. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.

GRACIA: Un favor no merecido. Dios mismo es el que justifica, el que declara justos e inocentes a los pecadores GRATUITAMENTE, y no por intentar agraciarnos con Él. Dios es quien hace justos a los que no lo merecen, perdona y justifica a los que están en bancarrota espiritual y que reciben su salvación por gracia, por medio de la fe en Jesucristo.

Si pudiésemos salvarnos por nuestras buenas acciones, estaríamos recibiendo una recompensa y no un regalo. Si la gracia se basara en nuestros méritos, entonces dejaría de ser gracia.

Romanos 11:6 Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia.

Padre hermoso, maravilloso, glorioso. Estoy asombrado de ti, de tanta bondad, de tanta belleza, de tanto favor y tanta gracia. Estoy sobrecogido y maravillado al contemplar tanta grandeza y descubrir dentro de ésta, tanto amor. ¿Cómo siendo tú el Rey de Reyes, el Señor de señores te inclinaste ante mi bajeza y enviaste a tu único Hijo a morir por mí? Para que yo, junto con Él pudiera también ser llamado tu hijo, pertenecer a tu familia, tener sus mismos derechos y privilegios, poder llegar hasta tu trono, sentarme en tu regazo, recibir todo tu amor. Hoy Padre amado, recibo el abrazo de tu amor, de tu paternidad. Recibo el llamado de la profundidad de tu corazón, a la profundidad de mi corazón y me fundo contigo en un solo corazón. En el nombre de Jesús, amén.

Comentarios Facebook