LA INTERCESIÓN DEL HIJO

El Padre dice hoy, entra en la intercesión del Hijo. Mi Hijo se sienta a mi derecha. Ha resucitado. Es sin pecado y perfecto, pero la oración sigue siendo parte de su vida. Si Él tiene que orar, entonces TÚ tienes que orar. La oración es verbalizar mi voluntad revelada a ti, a través de mi palabra y a través de la voz profética.Yo estoy subiendo la amplitud de mi voz en tu vida porque no competiré con la tiranía de los urgentes. Todavía estaré en las aguas de la controversia, y en medio de la confusión, Yo seré conocido con claridad y certeza. Yo lo he hecho, y te estoy comunicando mi voluntad. Solo porque haya preguntas no significa que no tengas órdenes que seguir. Levántate . Sal con gozo y que te acompañe mi paz.

Sé expectante, dice Dios, no de los problemas que un hombre podría traer, sino de la respuesta que YO SOY, QUE YO ESTOY en tu situación AHORA. Has percibido Mi voluntad, y ahí, tu tarea es devolverme Mi voluntad en oración verbalizada. Vas a tener que PREGUNTAR, y en la pregunta, DECLARAR, y en la declaración, PROCLAMAR, porque Yo no soy cobarde, ni tampoco soy tímido. Lo que Yo dije que haría, ¿no lo haré? Deja que tu boca ore, y luego tomaré esas oraciones como brasas vivas en el altar del Cielo y Yo haré que sucedan en tu vida y en la tierra. Yo quiero que los hombres y las mujeres oren por todas partes con todo tipo de oración y súplica. En esas transacciones del cielo están las cosas que has esperado, aguardado y por las que has clamado. Deja que tu boca ore, dice el Padre, y en la oración habrá la liberación de la gracia, la unción y el poder para hacer que sucedan las cosas que pides.

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