CAUSAS DE DESÁNIMO:

El ánimo es la fuerza para continuar, para emprender, es aliento vital para seguir adelante en lo que nos hemos propuesto, hasta vencer. Es sinónimo de energía y valor, de intención y voluntad de corazón para cumplir con los planes del Señor. Ej. La reconstrucción de los muros de Jerusalén por Nehemías y el pueblo.

Nehemías 4. 6. Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.

Siempre habrá adversarios, enemigos que buscan desanimarnos y uno que otro de los miembros del propio equipo que comiencen a hablar imposibilidad. ¿Qué estás hablando tú sobre tus asignaciones?

Nehemías 4. 7-10. Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; 8 y conspiraron todos a una para venir a atacar a jerusalén y hacerle daño.9 Entonces oramos a nuestro Dios y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche. 10 Y dijo Judá: Las fuerzas de los acarreadopres se han debilitado, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro.

El adversario siempre busca detenernos. ¡No se lo permitamos!

> TRES CAUSAS PARA EL DESÁNIMO: Verso 10.

a. Cansancio: A la mitad de las tareas aparece el debilitamiento físico.
b. Fastidio: El escombro es mucho, no podemos continuar.
c. Amenazas: Intimidación del eneimigo: ¡No lo escuchemos! Versos 11 y 12.

Nehemías 4. 11-12. Mientras tanto, nuestros enemigos decían: “Antes de que se den cuenta de lo que está pasando, caeremos encima de ellos, los mataremos y detendremos el trabajo”. 12 Los judíos que vivían cerca de los enemigos venían y nos decían una y otra vez:¡Llegarán de todos lados y nos atacarán! NTV

Padre, gracias porque en tu palabra me haces ver, la importancia que tiene para tus planes la parte que yo debo realizar y cómo el enemigo usa todo y a  todos para desanimarme y frustarme, para que no lleve a cabo la parte que me corresponde. Gracias por tu palabra que dice que das esfuerzo al cansado y multiplicas las fuerzas del que no tiene ningunas. Gracias porque me permites ver más allá de lo que está delante de mis ojos, a la meta, a tu supremo llamamiento en Cristo Jesús, amén.

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