CONOCE A TU ENEMIGO.

Las fuerzas espirituales malignas están activas para tentarte, seducirte y engañarte, con el fin de detenerte y de ser posible esclavizarte de nuevo. En esta guerra los enemigos son: El mundo, la carne (nuestra vieja naturaleza pecaminosa), satanás y sus ejércitos; y la muerte. El Señor Jesús nos dio la descripción de puesto del diablo: Ladrón, asesino, destructor.

Juan 10. 10. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

El diablo tiene su estructura jerárquica, en Efesios 6. 12 dice: Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

El objetivo de conocer al enemigo no es para culparlo de nuestros problemas y mucho menos para exaltarlo; sino para tomar autoridad y echarlo fuera, por Cristo.

Marcos 16.17-18. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.

Padre, gracias por la mayor revelación que tengo de la libertad que mi Señor Jesucristo obtuvo a mi favor en la Cruz y con su resurrección. Presento delante de ti, las áreas de opresión, ignorancia, engaño, pecado, derrota, etc., en las que me encuentro, para que sean iluminadas con tu Palabra y liberadas con tu poder. ¡Venga tu reino y hágase tu voluntad en mi vida como es en el cielo! Tengo una visión de victoria, por lo que me someto a ti, y renuncio y echo fuera de mi todo poder maligno. ¡En el Nombre de Jesucristo de Nazaret, declaro la derrota del maligno, del mundo y de la carne, no tienen más poder sobre mi! ¡Sal fuera!

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