HAY PACIENCIA – CONSTANCIA – RESISTENCIA

El término usado en Santiago 1.3 para paciencia, es uno de los que encontramos en el Nuevo Testamento. La palabra griega es hupomone que significa sostener por abajo, como cuando se carga algo por el tiempo que se requiera, es decir con constancia y resistiendo. Esperamos con paciencia y resistencia hasta resolver el asunto, porque tenemos la fe y la esperanza en el Señor y su Palabra, hasta verlo resuelto.

Paciencia no es lo mismo que resignación, ya que ésta da cabida facilmente a la queja, a la ira y a la amargura. La paciencia es RESISTENCIA, la capacidad para recuperar el estado inicial al cesar la perturbación o la tensión a la que estuvo sometida (resiliencia). Nosotros podemos mantenernos en el gozo y la paz de Cristo, mientras esperamos la resolución de cualquier dificultad. Permanecemos en FE y en ESPERA CALMADA, la respuesta prometida por Dios.

Romanos 5. 2-4. Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de

privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios.3 También no alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. NTV.

Por supuesto que la paciencia es un fruto del Espíritu Santo, así que nuestra dependencia continua en el Señor en las dificultades, es clave para vencer. De igual manera, requerimos que la paciencia acompañe a la fe, para cristalizar las promesas de Dios.

Santigago 1. 4. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Gracias Padre por tu gran amor, porque eres bueno y deseas lo mejor para mí, que sea prosperado en todas las cosas y que tenga salud, así como prospera mi alma. Y comprendo que cada dificultad y prueba, me ayudan para bien, conforme al propósito al que fui llamado. Al mismo tiempo que me ayudas en todas las circunstancias difíciles, me llevas en este camino de maduración y perfeccionamiento para alcanzar el carácter de Cristo. En el nombre de Jesús, amén.

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