SÉ UN LIBERTADOR:

Somos los portadores de la imagen de Dios en la tierra, designados para extender y establecer su reino, para ser usados para sanar enfermos y echar fuera demonios, triunfando sobre ellos y su poder maligno.

Mateo 16. 18-19. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré

19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

La iglesia es un ejército, una fuerza de combate que vence las tinieblas. Tengamos una visión de guerra vencedora, no oramos oraciones de resignación… ¿Señor, si es tu voluntad liberarme…? Su voluntad es que seamos prosperados en todo y tengamos salud, en la medida que nuestra alma prospera con la revelación de su verdad. Sigamos el ejemplo de nuestro Señor y Libertador.

Hechos 10. 38. Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret (ponle tu nombre), y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Padre, gracias por la mayor revelación que tengo de la libertad que mi Señor Jesucristo obtuvo a mi favor en la Cruz y con su resurrección. Presento delante de ti, las áreas de opresión, ignorancia, engaño, pecado, derrota, etc., en las que me encuentro, para que sean iluminadas con tu Palabra y liberadas con tu poder.

¡Venga tu reino y hágase tu voluntad en mi vida como es en el cielo! Tengo una visión de victoria, por lo que me someto a ti, y renuncio y echo fuera de mi todo poder maligno. ¡En el Nombre de Jesucristo de Nazaret, declaro la derrota del maligno, del mundo y de la carne, no tienen más poder sobre mi! ¡Sal fuera!

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