CUATRO PRINCIPIOS PARA ENFOCARNOS:

> VISUALIZACIÓN: La imagen en la que te enfocas determina tu destino. Te

conviertes en lo que ves. Lo que tiene tu atención tiene tu corazón. El árbol del Edén. La mujer de Lot se convirtió en lo que miró. ¿Qué imagen consume tu vida, qué es lo que anhelas con más fuerza?

> ESPECIALIZACIÓN: En lo que te especializas te convierte en un experto, y

en ello habrá éxito. Los años de trabajo traen recompensa, a fuerza de repetición logramos lo que nos proponemos. Hagámonos especialistas en alcanzar almas, afirmarlas y discipularlas. Es el foco ministerial. Concentremos nuestros recursos en ganar gente y atender sus necesidades personales. Ej.: Pablo decía, UNA SOLA COSA HAGO, y llenó toda Asia del evangelio. David decía, UNA SOLA COSA PIDO y fue el mayor adorador del Antiguo Testamento.

> MEDITACIÓN: Repetirlo, oírlo y hacerlo hasta que se meta como calcio en los huesos: EVANGELIZAR – AFIRMAR – DISCIPULAR – ENVIAR.

Repetirlo hasta que sea mi cultura alcanzar personas y afirmarlas para Cristo.

> PASIÓN: Es el sacrificio que sale del corazón voluntariamente. Lo que para

otros es sacrificio para ti será un placer con esfuerzo. Algo que contagia y se reproduce. Creamos un ambiente de pasión por el Señor al servirlo. Es distinto al sufrimiento consecuencia de la desobediencia. Es invertirlo todo por ganar un alma para Cristo, o dos, tres, diez… Es fácil amar a la gente cuando estamos apasionados por Dios. La gente intensa es la que se reproduce.

> CONCLUSIÓN: ENFOQUE + ACCIÓN = FRUCTIFICACIÓN.

Mateo 4. 19-20. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

20 Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.

Padre, gracias porque te había pedido un cambio, resultados y tú me muestras el camino. Hoy pongo mi atención, como lo hizo Jesús al enfocarse en ir a la cruz para morir por mí y salvarme, en mi objetivo final: ganar almas para ti. Todo lo que viva en este tiempo para alcanzar lo que vale la pena: el sacrificio, la disciplina, el negarme a mí mismo cada día al tomar mi cruz y seguirte. Hoy me enfoco en ti y renuncio a todo lo que no tenga que ver con esto. Gracias porque tú me ayudas, me iluminas, pones tus palabras en mi boca y me das sabiduría para atravesar las dificultades como si fueran nada. En el nombre de Jesús, amén.

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