ACTUANDO EN EL AMOR DE JESÚS

Mateo 5. 39-48. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

¿Te parece imposible esta demanda? ¿Consideras que el Señor te pide demasiado? ¿Cómo responder así siempre? Gracias a la nueva naturaleza que nos fue dada al recibir a Jesucristo como Señor y Salvador, y mediante la fuerza continua del Espíritu Santo, decidiremos amar a los enemigos.

SOMOS TRANSFORMADOS POR SU AMOR.
La transformación es un proceso que el Espíritu Santo lleva a cabo en la medida que te acercas y permaneces cada día en su Palabra y en su corazón. Recuerda que cuando recibes a Jesucristo como Señor y Salvador, Él viene a morar dentro de cada uno. Ahora eres su templo y estás completo en Él. Es este poder transformador y no tu esfuerzo propio el que te lleva a ser como Jesús, a amar como Él ama, a perdonar como Él te perdonó.

Gracias Padre amado por la capacitación personalizada que me das, a través de tu Espíritu Santo, para poder seguir, obedecer y vivir en los altos estándares de tu reino. No me estás pidiendo nada que no esté capacitado para hacer. Has derramado en mí todo tu amor, me has dado un corazón nuevo, conforme al tuyo y me transformas diariamente mediante la continua meditación de tu palabra. Me has perdonado lo imperdonable y me has capacitado guiándome diariamente por tu camino de santidad, en el cual me llevas de la mano y es a prueba de error, cuando sigo tus pasos fielmente. En el nombre de Jesús, amén.

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