LA IMPORTANCIA DE LA CONFESIÓN VERBAL

La fe se expresa al confesar con la boca la Palabra de Dios. Cuando una persona tiene fe, piensa los pensamientos de Dios, cree y habla la palabra de Dios. Esto es lo que la Biblia llama confesión.

Apocalipsis 12. 11. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Cuando confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador somos simultáneamente perdonados de nuestros pecados, sanados de nuestras enfermedades, hechos justos ante Dios y nacidos de nuevo. Tenemos que “creerlo y confesarlo” para experimentar los resultados.

Cuando confesamos enfermedad, un estado salud pobre, síntomas y dolencias múltiples, estamos determinando lo que nos seguirá sucediendo. La confesión nos aprisiona o nos libera. No es nuestro pensar sino nuestras palabras y creencias, las que obran para sanar o debilitar. Lo que confesamos con nuestros labios domina nuestro ser

Proverbios 18. 21. La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.

Cuando venga la enfermedad resístela, no la gracias por el maraestés confesando. Confiesa la sanidad en Cristo, no la enfermedad. Tanto los pecados como las enfermedades fueron llevados por Jesucristo en su cuerpo, sobre la cruz. Parecería que estamos mintiendo cuando en medio de los síntomas y de los diagnósticos, hablamos sanidad; no negamos estos, ya que son ciertos en el plano terrenal, pero la única verdad a la que nos acogemos y creemos es que Jesús nos sanó en la cruz hace más de dos mil años, anulando los decretos y diagnósticos que nos eran contrarios. ¡Gloria a Él!

Colosenses  2. 14-15. anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Padre gracias por el maravilloso regalo de tu Hijo Jesucristo entregado por mis pecados, por mi salvación, por mi paz, por mi salud. Gracias por la vida en abundancia que me otrorgaste a través de Él. Enséñame a tomar lo que me pertenece, a vivirlo cada día, a compartirlo con las personas que tanto lo necesitan. A vivir en las maravillas que Él gano para mí a través de su obediencia, en el nombre de Jesús, amén.

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