LA MILLA EXTRA

LA MILLA EXTRA

Mateo 5. 38-41. Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. 39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.
El Imperio Romano obligaba por ley a los pueblos sometidos, a llevar en hombros la carga de cualquier ciudadano romano por una milla (mil pasos), si se lo pedían. Era un tributo al imperio que si no obedecían, podía castigárseles con la muerte.
Para el pueblo de Israel, ésta era una humillación difícil de aceptar. Por supuesto, provocaba conflicto, odio y aún rebeliones en las comunidades palestinas. En su indignación y confiando en las profecías milenarias, Israel esperaba que el Mesías prometido llegase y los liberase de su esclavitud. Cuando Jesús llega a predicar el evangelio del reino, establece principios y valores por encima de las leyes romanas y de cualquier otra. La ley del amor es la ley “real”, que su pueblo, su iglesia y sus discípulos, hemos de adoptar y vivir.

Padre, gracias por tu hermosa y maravillosa palabra que va siempre mucho más allá de lo que podemos alcanzar a visualizar con nuestra limitada mirada natural. Abre hoy mis ojos, mis oídos y mi entendimiento, para que a través de la revelación de tu Santo Espíritu, que mora en mí, pueda entender hasta dónde me quieres llevar con la obediencia a tu palabra. Porque así como no puedo a simple vista verlo, sé que tu propósito y tus planes para mí siempre son buenos y van mucho más alla de lo que ahora puedo ver. En el nombre de Jesús, amén.

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