El Dios que irrumpe – Luis Marroquín

El Dios que abrió el mar rojo es nuestro Padre, el que sacó agua de una roca, el que sana a los enfermos, el que hace al cojo andar, al ciego ver y resucita a los muertos; Él es nuestro Padre. El Señor de los ejércitos, el que pelea a nuestro favor, el creador del universo, el que hace llover y que es capaz de abrir las compuertas de los cielos para derramar su bendición sobre nosotros hasta que sobre y abunde, Él, es nuestro Padre. Él es quien desea irrumpir en todo aquello en lo que necesitamos urgentemente de su intervención, pero necesita de nuestra obediencia y de nuestra fe, porque los milagros son la consecuencia de creer.

Lo profundo de nosotros clama por lo profundo de Dios y solo sus aguas llenarán nuestros vacíos. Dios quiere traer un rompimiento a nuestras vidas, Él desea traer una inundación de su Presencia, pero necesitamos permitirle que opere en nuestras vidas eliminando la incredulidad, pues es la fe la que provocará un surgimiento de su poder que desatará una unción de rompimiento que restablecerá a la iglesia a su lugar de ese poder legítimo que el Señor nos ha otorgado.


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