La Biblia es un medio para encontrarnos con Dios, para conocer sus planes e intenciones. Leerla cotidianamente conformará el buen hábito de pasar tiempo a solas con el Padre, para ser limpiados y vivificados por el Espíritu Santo, y así enamorarnos más de Aquél que ocupa el trono de nuestro corazón. La Biblia es una carta de amor escrita por el Padre a sus hijos, la cual nos da la oportunidad de descubrir la vida que Cristo quiere que vivamos.
Nuestra búsqueda sincera de Dios a través de su Palabra nos llevará a un nivel más profundo de conocimiento espiritual; y no nos conformaremos solo con leche espiritual, querremos alimento sólido.
1 Corintios 2.9-16. Antes bien, como está escrito:Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre,Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
Hebreos 5.14. pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
Gracias Padre porque me alimentas, me enseñas, me trasformas, me guías con tu preciosa Palabra, en el nombre de Jesús, amén.
