VIVO PARA ADORARTE

Cuando vemos y reconocemos la grandeza de nuestro Dios nos llenamos de asombro. Cómo un Dios tan grande y maravilloso puso sus ojos en mí.
Me miró desde que estaba en el vientre de mi madre, me reconoció y desde ese momento, puso un propósito grandioso para mi vida.

Salmo 139. 16. Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas.

Esto nos lleva a adorarle, a vivir una vida de agradecimiento y de una incansable búsqueda de su presencia.

Padre, estoy asombrado de ti, al ver cuánto me amas, que diste a tu único Hijo Jesucristo para que yo pudiera estar hoy aquí, en tu presencia adorándote. Gracias, en el nombre de Jesús. Amén.

Comentarios Facebook