Hablando de los seres humanos, Génesis 1. 27-28 dice: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Tomemos nota que como consecuencia de la bendición de Dios, hay fructificación y multiplicación. La pregunta que surge entonces es: Si no estoy fructificando y multiplicando, ¿qué sucede en mi vida?
Quizá nos encontramos en ignorancia o en pasividad… porque Dios nos creó con habilidades reproductivas naturales y espirituales; así que hagamos a un lado la mentalidad de escasez y esterilidad; y la mentira del “no puedo”, “no lo voy a lograr”, ¡ya le compartí a todo mundo y nadie me hace caso! Dios dice que ya hemos sido bendecidos con todo tipo de bendición en Cristo Jesús.
Efesios 1. 3. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
¡Somos fructíferos en Cristo Jesús! Renunciemos a toda mentalidad orgullosa o esclava, con su opresión, apatía y escasez; activemos la Palabra del Dios de la abundancia.
Padre, quiero ver los efectos de tu bendición en mi vida espiritual. Tú me has redimido de toda maldición, por lo que reprendo todo aquello que no me ha permitido dar mucho fruto para tu gloria. Renuncio al pecado y a toda maldición que ha interferido en la bendición que tú me has otorgado, cancelo su efecto sobre mi vida, en el nombre de Jesús.
