¡METANOIA!

El ARREPENTIMIENTO es obra del Espíritu Santo, quien nos lleva a la transformación real de nuestro ser: En pensamientos, creencias, emociones, decisiones y conductas. Sólo el Señor nos convence de nuestros pecados, nos lleva a confesarlos, a recibir su perdón y a un compromiso y gratitud genuinos para amarle, conocerle más y vivir en obediencia a Él.

El término proviene de la voz griega metanoia que significa “cambio en la forma de pensar, conformar una mentalidad distinta, y por ende un cambio de creencias, propósito y rumbo de vida.” Cambiar mi forma de pensar, creer y actuar alineándola a la del Señor, es “arrepentirme.” El arrepentimiento no es una “penitencia”, es decir la imposición de un castigo por nuestro pecado.
Tanto Juan el Bautista como el Señor Jesús, comenzaron su ministerio invitándonos al arrepentimiento y a la fe en el evangelio:

Marcos 1. 14-15. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, 15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Padre, solamente el Señor Jesús hace posible un cambio de mentalidad y de rumbo de vida, a través de la fe en tu Palabra y la obra reveladora de tu Espíritu Santo. Hoy creo en tu palabra y pongo tus mandamientos en acción, para caminar en tus planes para mí, en el nombre de Jesús, amén.

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