NO HAY LEY CONTRA EL FRUTO DEL ESPÍRITU

NO HAY LEY CONTRA EL FRUTO DEL ESPÍRITU

FE: Del griego pistis. Confianza, seguridad, convencimiento pleno de la verdad de alguien o algo. Llenos de fe en Cristo, nos comprometemos a serle fieles y leales a Él y a su Palabra, a nuestras autoridades espirituales, a la iglesia, al cónyuge, a la familia, etc. La fe se activa por el amor.
Una persona es fiel, está llena de fe en las buenas y en las malas y nunca traiciona. Fe es el fruto de Cristo en una persona en la que puede confiarse siempre, y a quien se le puede confiar cualquier cosa.

1 Corintios 4. 1-2. Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. 2 Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.

MANSEDUMBRE: Del griego praotes. Es la actitud del corazón que se entrega a Dios y a su voluntad sin resistirse. Una persona mansa es una persona dócil, que cede su “yo” a Dios y no vive en su propia iniciativa, fuerza o recursos. La persona mansa no es débil o “mensa”, es lo contrario; es alguien cuya fuerza está rendida a la dirección de alguien más hábil, capaz o sabio. Un ejemplo para entender mansedumbre es un caballo de guerra, cuya fuerza está subordinada a la rienda del jinete/soldado, cooperando con él para lograr lo que se propone.
Una persona mansa acepta la dirección del Espíritu Santo. El ejemplo contrario sería un animal bruto, rebelde, no adiestrado, es decir indómito. Todo cristiano ha de convertirse a Dios en todas las áreas, arrepentirse y aprender de Cristo. La persona mansa es humilde y obediente. Ser manso no es ponerse de tapete para que otros le atropellen o lo dominen.

Mateo 11. 29-30. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Padre, gracias porque me amas, lo creo sin dudarlo, creo lo que me dices, en lo que me prometes y tienes para mí. Gracias por la mansedumbre, que es la fuerza del carácter de Cristo, asociada a la humildad, la sencillez y el descanso del alma, en el nombre de Jesús, amén.

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