¡La naturaleza de Dios es Amor! Dios nos creó por amor y tomó la iniciativa de amarnos antes que nosotros le amaramos. Es su gran amor hacia cada uno lo que nos salva y nos sana. Por este amor envió a Jesús a morir en la Cruz, no para condenarnos, sino para salvarnos y volvernos a Él.
Juan 3. 16-17. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
¡Dios te ama con un amor tal, que le motivó a enviar a su propio Hijo Jesucristo a dar su vida para rescatarte del rechazo y de la falta de amor en que te encontrabas!
El capítulo 53 del libro de Isaías describe gráficamente el rechazo que Cristo sufrió en su persona por ti y por mí: Isaías 53. 3. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Jesucristo experimentó la peor humillación. Nadie pudo estar en una condición de total rechazo como Él, por eso nos comprende y nos sana.
Padre, revélame tu amor por mí y sana mi corazón. No quiero más sufrimiento por el rechazo y el menosprecio a mi persona. Señor Jesús, creo en tu amor incondicional y eterno. Tú moriste en la cruz y llevaste todo mi rechazo y discriminación, sobre ti mismo. Hoy rompe las cadenas que me atan al rechazo y a todo sentimiento de inferioridad. Dejo de sentirme indigno y acepto tu amor: ¡Cristo tu diste tu vida por mí, por lo que soy valioso para ti! Decido perdonar a todos los que me negaron amor o me lo condicionaron, especialmente mis padres, cónyuge, familiares, hermanos e hijos. Los perdono en el nombre de Jesús.
