El gran problema de muchos de nosotros es que hemos violado no solo los principios establecidos por Dios, sino su corazón generoso y compasivo. No le hemos creído a Dios como proveedor y por ende no lo hemos representado bien. Si queremos pasar a la bendición y a la prosperidad de Dios, obedezcamos.
Proverbios 10. 22. La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.
3 Juan 1. 2. Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
ENRIQUECIDOS PARA SER GENEROSOS:
2 Corintios 9. 7-11. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; 9 como está escrito: Repartió, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre. 10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, 11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.
El diezmo nos mete al sistema financiero de Dios y su Reino. No podemos servir a Dios y a las riquezas, es decir al sistema financiero del mundo. ¿Sabes que se puede ser pobre y avaro? ¿Y se puede ser rico, humilde y generoso?
Padre hoy decido servirte solamente a ti y no servir más al mundo y a las riquezas. Perdona mi desobediencia y ayúdame a ser fiel, en el nombre de Jesús, amén.
