Dios nos dio la conciencia como una alarma interior. El problema es que, cuando no la escucho, empiezo a “negociar” y a estirar los límites. Así empezó la caída de Adán y Eva: Dudas, distorsión de lo que Dios dijo y excusas. La pureza se protege y se mantiene cuando respeto exactamente lo que Dios habló, sin minimizarlo ni alterarlo.
Romanos 2:14-15 (RVC). Porque cuando los paganos, que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que la ley demanda, son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley;15 y de esa manera demuestran que llevan la ley escrita en su corazón, pues su propia conciencia da testimonio, y sus propios razonamientos los acusarán o defenderán.
¿Qué “alarma” de mi conciencia he estado ignorando últimamente?
Cuando justifico las cosas, ya empecé a ceder.
Padre: Sensibiliza mi conciencia al cien por ciento. Líbrame de justificar lo inmoral, lo incorrecto y ayúdame a honrar tus límites como protección para mi ser y no como obligación o estorbo. En Cristo Jesús, amén.
