Dios siempre nos atrae a Él con su bondad, no solo nos señala lo que no hemos hecho bien. A veces confundimos su paciencia como un permiso para continuar en lo que no conviene; pero en realidad es una oportunidad amorosa para arrepentirnos y volver al camino de la pureza, de la santidad.
La “pureza moral” no se logra con fuerza de voluntad, sino con un corazón que responde a la gracia de Cristo.
Romanos 2:4 (RVC) ¿No te das cuenta de que menosprecias la benignidad, la tolerancia y la paciencia de Dios, y que ignoras que su benignidad busca llevarte al arrepentimiento?
¿En qué área he tomado la paciencia de Dios como “tolerancia” para continuar en el pecado, en lugar de verla como un llamado a cambiar?
La gracia de Dios no encubre la maldad, nos guía a volvernos a Dios.
Señor, gracias por tu paciencia conmigo. Abre mis ojos para reconocer lo que debo dejar, sensibiliza mi corazón para arrepentirme sin excusas y fortalece mi voluntad para obedecerte. ¡Quiero caminar en pureza contigo! En Cristo Jesús, amén.
