La impureza moral crece cuando el corazón está vacío de Dios; por eso plantemos nuestra alma en su Palabra. Así como un olivo silvestre recibe vida y nutrientes al ser injertado en un buen olivo, nosotros crecemos si permanecemos en Cristo y su Palabra. Guardar su Palabra en la mente y el corazón limpia e ilumina nuestro camino, fortalece la voluntad y hace morir los malos deseos. Hoy, más que “intentar”seguir al Señor, aprende a permanecer en Él.
Versículo bíblico:
Salmos 119:11. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
Pregunta de reflexión:
¿Qué hábito debo desarrollar para reemplazar una práctica contraria a la voluntad del Padre? Con la Palabra (lectura, memorización y acción).
Frase:
La Palabra de Dios no solo me informa, me transforma.
Oración:
Señor Jesús, injerto mi alma a tu Palabra. Ayúdame a ser constante hasta guardarla en mi corazón y permanecer en ti. Que tu vida produzca fruto bueno en mí. Me fortalezco en ti para vencer toda tentación, en el Nombre todopoderoso de Jesús, amén.
