Muchos quieren libertad, pero siguen proveyendo recursos al pecado, guardan diversos “detonantes”: Contactos, objetos, hábitos que reactivan la esclavitud a los malos deseos. Vestirse de Cristo implica cortar los accesos que abren la puerta al pecado. La pureza se guarda con decisiones prácticas; eliminando lo que alimenta la tentación y huyendo de las pasiones juveniles. No es debilidad poner límites; es sabiduría para continuar en comunión con el Señor.
Versículos bíblicos:
Romanos 13:13-14. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,
14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.
Pregunta de reflexión:
¿Qué puerta(s) concreta(s) debo cerrar hoy, a contenidos visuales, recuerdos, lugares, conversaciones, personas, objetos o hábitos?
Frase:
Lo que no alimento de Dios, me debilita.
Oración:
Señor, muéstrame con claridad qué cosas me llevan a dar lugar al pecado. Dame valentía, fuerza interior para cortar con ello y huir a tiempo. Quiero vestirme de Cristo y elegir lo que honra tu Nombre. En Cristo Jesús te lo pido, amén.
