El significado del nombre Nehemías, nos habla de la ayuda del Espíritu Santo para emprender con éxito la restauración del alma. Sabemos que somos seres “trinos”, es decir: Somos un espíritu, que tiene un alma y vive en un cuerpo.
El alma se ubica entre el espíritu y el cuerpo. Sin Dios, el ser humano funciona solo con alma y cuerpo, y las funciones del alma son: La capacidad emotiva, los afectos, sentimientos y deseos; la capacidad mental, pensar, conocer, imaginar, recordar y entender; y la importante capacidad de decidir. Por eso, la salvación tiene que restaurar el alma, para vivir conforme a la verdad, cuando la voluntad obedece a Dios, por amor.
1 Tesalonicenses 5. 23-24. Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 24 Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
Jerusalén es la ciudad de Dios. La reconstrucción de sus muros significaba el restablecimiento de su fortaleza y límites territoriales. Tu alma y la mía, requieren ser también amuralladas, rodeadas por la verdad de Dios.
Salmo 46. 4. Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo.
Padre, hoy, como hijo obediente, no me conformo a los deseos que antes tenía estando en mi ignorancia, sino que ciño los lomos de mi entendimiento, y espero en la gracia que me traerás cuando se manifieste mi Señor Jesús, para ser santo en mi manera de vivir, así como tú eres santo. En el nombre de Jesús, amén.
